
La abogada y activista congoleña Yvette Mushigo, que trabaja por la defensa de los derechos de las mujeres y que ha sido reconocida con el Premio Mundo Negro a la Fraternidad 2022, ha destacado que la presencia del Papa Francisco en República Democrática del Congo es ya «un mensaje de paz» para el país.
«La presencia del Papa es ya para nosotros un mensaje de paz porque aspiramos a la paz, estamos hartos de volver atrás, de las situaciones de conflicto, necesitamos retomar un proceso de paz durable», ha subrayado Mushigo, este martes, en una rueda de prensa, con motivo de su presencia en Madrid para recoger el próximo 4 de febrero el premio que le concede la revista Mundo Negro, en el marco del 35 Encuentro África.
Mushigo ha explicado que en medio de una sociedad «muy creyente» como la congoleña, el Papa puede convertirse en un «interlocutor» para que «las víctimas sientan seguridad» y para pedir a las autoridades que «favorezcan la vía diplomática».
La activista congoleña ha lamentado que Francisco no pueda visitar el este del país pero entiende que no pueda hacerlo debido a la situación de inseguridad. En todo caso, espera que lleve al país «consuelo» y un mensaje que fomente la «cohesión social».
Mushigo, que coordina la Synergie des Femmes por la Paix et la Réconciliation (SPR), que promueve los derechos de las mujeres en el este de República Democrática del Congo, ha alertado de la violencia que sufren las mujeres en esta región del país africano: violencia sexual y violencia dentro de sus propias casas por parte de sus maridos.
VIOLENCIA MÁS ALLÁ DE LAS BALAS «Las mujeres son las que sufren más violencia, no solo debido al conflicto armado, sufren otras muchas violencias relacionadas con el sistema patriarcal que se impone. Cuando a la mujer le preguntan si quiere paz dicen que lo primero es estar bien con el marido, comer todos los días, que no la peguen. Las violencias van más allá del ruido de las balas», ha advertido.
Nacida en una familia religiosa e hija de un profesor, Mushigo creció aprendiendo a respetar al otro y con una mirada centrada en la justicia, lo que la llevó a cursar estudios de Derecho. Posteriormente, se especializó en la lucha en defensa de los derechos de las mujeres que son las principales víctimas, en medio del conflicto armado casi permanente que viven en el este del país.
Ahora, Mushigo trabaja para que las mujeres dejen de estar en «segundo plano», para que «rompan el silencio» y se conviertan en «agentes de cambio». «Tenemos encuentros con mujeres para hablar de paz, de liderazgo, de la mujer transformadora, las mujeres necesitan estar juntas, y estos encuentros nos ayudan a socializar, a hablar de paz y a afirmarnos como mujeres», ha remarcado.
Asimismo, ha comentado los resultados de una iniciativa que pusieron en marcha ‘Mujeres al teléfono’, a través de la cual, las mujeres podían enviar un SMS expresando los problemas de violencia que sufren.
A partir de este programa, descubrieron que las violencias más comunes eran las domésticas, acentuadas por el conflicto armado. Mushigo ha indicado que esta violencia doméstica crece cuando el marido no es capaz de jugar el rol de «protector». De hecho, ha recordado que, recientemente, una mujer periodista fue asesinada por su marido por haber llegado tarde del trabajo.
Para lograr un cambio y acabar con esta «masculinidad tóxica», la abogada congoleña propone que los líderes religiosos y los hombres que tienen la autoridad para proteger la tradición, transmitan mensajes en los que se valore a las mujeres. También ha apostado por trabajar con los propios hombres para «potenciar la masculinidad positiva» y con los jóvenes para que no sean manipulados, pues, según ha advertido, al no tener un trabajo, acaban con un arma en las carreteras violando y robando a las mujeres.
Además, Mushigo ha insistido en la importancia de la educación a los hijos, y ha animado a las mujeres a jugar un rol aunque sea a través de la educación de los niños, implicándolos en las tareas del hogar.
Fuente: (EUROPA PRESS)






